Por segunda vez en el poco tiempo que llevo haciendo una práctica en una escuela de la provincia de Madrid, se organizó una actividad que tuvo lugar durante el horario escolar pero que tenían que pagar los estudiantes para poder asistir. Por lo tanto, otra vez hubo estudiantes que se quedaron fuera. La última vez fue el festival de inglés que tuvo lugar en la escuela. En aquella ocasión los que no asistieron podían oír que lo estaban pasando bien sus compañeros en otra planta. Esta vez se trató de una obra de teatro para celebrar el Día del libro y tuvo lugar cerca de la escuela en el pueblo. A algunos de los estudiantes posiblemente les dio igual no poder asistir. A algunos no les interesó la obra o la habían visto otro año. A otros les podía haber sentado mal no poder asistir. Una profesora me dijo que un niño no dejaba de llorar por ese motivo. Sigo creyendo que las actividades durante el día escolar deben ser gratis para todos.